Receta de mermelada casera de kiwi

Los kiwis nos tientan en las fruterías en cualquier época del año. Están siempre ahí, con esa textura externa un poco hosca y la agradable sorpresa de su intenso color verde en cuanto los partimos. Yo procuro comprar la fruta y la verdura de producción nacional, por solidaridad con los agricultores que se esfuerzan en nuestro país. Hace unos días me topé con una marca de Asturias (primera noticia de que se cultivaran kiwis allí) y me dio el antojo. Como ya me queda poco para seguir achacando estos impulsos al embarazo (15 días!), me decidí a comprar unos exóticos kiwis asturianos para hacer una deliciosa mermelada casera de kiwi.

Estaban bien duros, pero los antojos de embarazada tienen eso, que no los puedes (ni quieres) evitar. Así que le pregunté a la frutera qué método me recomendaba para acelerar la maduración de los kiwis. Me dijo que probara de dos maneras: envolviendo los kiwis en periódico de forma individual. O poniéndolos cerrados en una bolsa de plástico junto con una manzana Golden. Esta desprende gas etileno que acelera la maduración del resto de frutas.
Hice la prueba y el resultado ha sido que los kiwis del papel de periódicomaduraron con más rapidez. No obstante, en cualquiera de los dos casos,  5 días de espera bastaron para que estuvieran en su punto de maduración óptimo para hacer mermelada: ni mucho ni poco. Así que manos a la labor.

#1. Ingredientes para la mermelada casera de kiwi

  • 1 kilo de kiwis
  • azúcar: 1 kilo si los kiwis están ácidos, 750 gr si están en su punto (con un punto de acidez pero no excesivo), 500 gr si están dulces
  • 1 vaso de agua

#2. Cómo hacer mermelada casera de kiwi

  • Pelar los kiwis y triturar sin exceso, para evitar que quedan hechos papilla. No hay que quitar pepitas (menuda faena), sólo descartar alguna parte dura en un extremo de la fruta.
  • Mezclar en una olla la fruta triturada y el azúcar. Añadir el vaso de agua.
  • Cuando la mezcla empiece a hervir, empezar a remover sin prisa pero sin pausa hasta que la textura sea de mermelada (unos 20 o 30 minutos).
    Si tienes dudas sobre el punto de solidez, aplica la prueba de la cucharada en el plato que te explicaba en la receta de Mermelada casera de naranja.
  • Poner la mermelada en botes de cristal llenando hasta el borde. Cerrar bien y poner boca abajo. Esto evitará que con el tiempo se pueda formar moho en la tapa por el vapor de la condensación.
  • Esterilizar al baño María durante 15 minutos.
  • Etiquetar (no olvides poner la fecha de elaboración) y guardar en un lugar fresco y seco.

He seleccionado como base de esta receta la que dan las monjas Jerónimas del monasterio de Santa Paula de Sevilla, que de hacer mermeladas saben un rato largo. El resultado desde luego ha hecho honor a mi antojo y tengo que decir, hermanas, que me ha sabido a gloria. Animaos y disfrutad de esta receta de mermelada casera de kiwi. Y compartidla si os ha parecido interesante.

Receta de mermelada casera de naranja

Estamos en plena temporada de naranjas. Su color, la textura brillante de su piel y su sabor nos seducen en pleno invierno. En febrero están en su esplendor, ni demasiado ácidas ni demasiado dulces, el punto perfecto para hacer mermelada casera de naranja.

Viviendo en Barcelona, es fácil encontrar buenísimas naranjas valencianas cada vez a mejor precio, así que me decido a guardar un poquito de ese esplendor para endulzar mis desayunos del resto del año. Elijo naranjas de mesa para tener un buen equilibrio entre cantidad de pulpa y zumo de la fruta y, además, porque suelen ser de mejor calidad.

#1. Ingredientes para hacer mermelada casera de naranja

  • 3 kilos de naranjas
  • 1,5 kilos de azúcar
  • 1 litro de agua

#2. Cómo hacer mermelada casera de naranja

  • Limpiar las naranjas y ponerlas en remojo durante 1 día. Esto hará que la piel quede blanda para que quede más suave al añadirla después a la mermelada.
  • Pelarlas y reservar la piel exterior (sin la capa blanca) de 4 o 5. Cortar la piel en tiras y hervirlas con un vaso de agua durante 3 minutos.
  • Quitar la capa blanca de las naranjas y tirarla.
  • Cortarlas en dados, con cuidado de eliminar posibles pepitas.
  • Si queremos intensificar el sabor de nuestra mermelada, poner en un recipiente el agua, las naranjas y el azúcar y dejar macerar durante 4 o 5 horas.
  • Verter la mezcla en una cazuela, preferiblemente de acero inoxidable y fondo grueso para permitir una distribución uniforme del calor. Cocer durante 20 minutos removiendo de vez en cuando.
  • Dejar enfriar y añadir la piel cortada en tiras. Volver a poner en el fuego y cocer durante 40 minutos hasta que la mermelada coja consistencia.
    Ojo, cuando se enfría espesa más, así que la mezcla tiene que tener equilibrio entre liquidez y solidez. Una buena prueba para saber si se ha alcanzado el punto adecuado es poner una cucharada en un plato, dejar enfriar y deslizar un dedo desde el borde de la mezcla hacia el centro. Si ésta forma arrugas, es que el grado de solidez es adecuado.
  • Verter en tarros de cristal hasta el borde. Cerrar bien y poner boca abajo. Esto evitará que con el tiempo se pueda formar moho en la tapa por el vapor de la condensación.
  • Esterilizar al baño María durante 15 minutos.
  • Etiquetar (no olvides poner la fecha de elaboración) y guardar en un lugar fresco y seco.

El resultado es delicioso, dulce y con un levísimo matiz amargo en aquellas partes de la mermelada que contienen las tiras de piel. Tendrás un tesoro en tu despensa, para disfrutar en algún momento durante los próximos 2 años.

He seleccionado como base de esta receta la que da Fernando Marino en su libro Cómo hacer conservas en casa porque me ha parecido muy bien explicada y muy equilibrada en su resultado, pero quizás tú tienes otra que quieres compartir con todos nosotros. ¿Te animas a explicarnos la tuya o a compartir esta?

 

Dulce de membrillo

Esta receta de dulce de membrillo se hace con membrillos “hembra”, que son más grandes y carnosos que los “machos”, los que se usan para perfumar armarios de ropa. Para hacer dulce de membrillo, primero se limpian con un paño para quitar la pelusa de la piel. Se parten en cuartos, se retira el corazón con un cuchillo y se van poniendo los trozos en un puchero de agua fría, para que no se estropeen mucho mientras se cortan el resto.  Ponemos a cocer el puchero, a fuego vivo, para que la fruta no pierda el color natural. Para saber si está bien cocida, apretaremos los membrillos con el dedo y si se hunde en la carne de la fruta sin resistencia, está lista. Cuidado de no quemaros. Sacaremos los trozos con una espumadera y los colocaremos sobre un paño para que se vayan enfriando, pero con cuidado de que no se enfríen demasiado. Los rallaremos o los pasaremos por una picadora hasta hacer una pasta homogénea. Entonces los pesaremos y prepararemos una cantidad de azúcar equivalente al peso de los membrillos cocidos. Calentar el azúcar hasta conseguir una textura “de punto de hebra”, casi líquida. Una vez en punto el azúcar, se saca del fuego y con un cucharón le daremos vueltas hasta que pierda transparencia, pero vigilando que no se forme pasta. Mezclaremos entonces el azúcar con la pasta de membrillo y lo pondremos a cocer de nuevo, pero a fuego lento, removiendo con un cucharón. Procuraremos no dejar hervir la pasta. La retiraremos del fuego pasados cuatro o cinco minutos, pero seguiremos dándole vueltas hasta que se enfríe y tome consistencia. Cuando el dulce de membrillo esté más o menos a la temperatura de la mano, se pone en los moldes, que previamente habremos untado de manteca o mantequilla para que se suelte cuando separemos el dulce del molde.

Preparar aceitunas

Elaborar aceitunas caseras puede resultar una tarea tediosa si se opta por la opción de curar la oliva poniéndola a remojo y cambiando el agua cada cierto tiempo. Esto debe hacerse durante meses hasta que la oliva pierde la acidez. Pero os voy a proponer una forma más rápida de preparalas: aceitunas rajadas.

Recolección de aceitunas
Recogida de aceitunas

A principios de noviembre suele ser la fecha ideal para recoger las olivas. Más o menos en la festividad de Todos los Santos están ya lo suficientemente maduras (entre verde y morada) como para conservarlas como proponemos en esta receta. Empezamos por lavar bien las olivas para eliminar restos de tratamientos, polvo, melaza de insectos, etc. Después hay que rajarlas una a una con un cuchillo, al menos dos cortes a lo largo del fruto, como se ve en la imagen:

Receta de aceitunas rajadas
Rajamos las aceitunas para acelerar el proceso de curación

Prepararemos una salmuera para la conservación de las aceitunas, en una proporción de 10 litros de agua y dos kilos de sal para 5 kilos de aceitunas. Tendremos que disolver bien la sal en el agua antes de agregar las aceitunas. Os aconsejo utilizar un recipiente que pueda cerrarse bien para que se conserve mejor.  Pondremos las aceitunas en la salmuera y las dejaremos curar durante un mes. Pasado este tiempo,  retiraremos el agua y prepararemos una solución de 10 litros de agua y medio quilo de sal, tomillo, y 5 dientes de ajo. Dejaremos las aceitunas otros 25-30 días en este caldo y ya estarán listas para consumir o conservar en tarros. Es muy importante utilizar guantes durante todo el proceso de elaboración, pues el contacto con nuestra piel estropea la preparación de las aceitunas.

Receta de humus casero

Os proponemos una forma de aprovechar las conservas de garbanzos de vuestra despensa: hacer humus en casa. ¿Qué es el humus? Es un delicioso puré de garbanzos que normalmente se toma como aperitivo o acompañante de un plato principal, junto con unas rebanadas de pan o de pita.

Es muy fácil de hacer. Con un tarro de garbanzos en conserva, aceite de oliva, un limón, comino, ajo picado y tahin lo tendremos hecho en menos de 5 minutos.

Primero abriremos el tarro de garbanzos y los lavaremos suavemente en un escurridor. Los pondremos en el vaso de la batidora, junto con un ajo picado muy fino (nosotros hemos usado ajo en grano para que no se note la textura del ajo), un chorro de aceite de oliva, una cucharilla de tajin y medio limón exprimido. Espolvoreamos un poco de comino por encima y a batir. El tajin a veces es difícil de encontrar (lo hemos encontrado en tiendas de alimentación asiáticas), pero no importa porque es un ingrediente opcional. Lo que realmente da el gusto característico al humus es el comino.

Una vez batido, lo servimos en un cuenco con un poco de aceite de oliva por encima y unas tostadas de pan, pita o similar. También se le puede añadir un toque de pimentón rojo. Al gusto.

Espero que os guste esta receta sencilla para consumir las conservas de garbanzos.

Conservas caseras

Preparar conservas caseras es una manera muy fácil y sana de consumir alimentos fuera de temporada. En este blog os mostraremos cómo hacer conservas caseras de una forma sencilla.
Las conservas hechas en casa permiten mantener muchas de las vitaminas, proteínas y nutrientes de los alimentos. Algunas vitaminas se pierden, pero se conservan muchas otras y los jugos de cocción conservan las sales minerales de las verduras y frutas.

En su origen, las conservas fueron una forma de prolongar la vida útil de los alimentos, que no siempre estaban disponibles. El primer conservante natural fue el frio. En el Neolítico, los humanos aprendieron que la parte más fresca de las cuevas era el mejor sitio para almacenar la comida. Más tarde se descubrió el ahumado y el secado de alimentos con el sol y el aire. El siguiente paso fue la salación.

Pero el gran desarrollo de la industria y la técnica de las conservas se dió con el descubrimiento de la esterilización o “pasteurización” en 1863 por Louis Pasteur.

A pesar de todos los avanzces en la higiene, hoy en día sigue siendo muy importante tomar una serie de precauciones en la elaboración de las conservas caseras.

  • Recipiente: lo ideal es utilizar un tarro de cristal. No hay problema en reutilizar los tarros de aceitunas, tomate, mermelada… Pero no es aconsejable reutilizar las tapas. Hay que asegurarse de que estén en buen estado, sin óxido ni golpes ni restos de humedad. Lo mejor en todo caso es comprar unas nuevas. Antes de utilizar tanto botes como tapas, es imprescindible esterilizarlos, por ejemplo hirviéndolos durante 15 minutos, y escurrirlos teniendo cuidado de no tocar el interior.
  • Es aconsejable no llenar del todo los tarros, dejar unos dos centímetros para que el alimento pueda expandirse en su interior tras la cocción.
  • Los tarros se cierran con cuidado, con la ayuda de un paño para lograr más presión, y se ponen al baño maría, cuidando que el agua no llegue hasta la tapa. El tiempo que dejaremos hervir los tarros dependerá del producto.
  • Los alimentos a conservar deben estar suficientemente maduros (aunque con la fruta es mejor que no sea muy madura) y deben de ser de temporada para aprovechar mejor sus cualidades.
  • Cuando termina la cocción, dejar enfriar los tarros en la olla. Una vez fríos, comprobaremos con la mano que estén cerrados herméticamente. Si alguno pierde líquido o queda abierto, es mejor tirarlo.
  • Antes de almacenarlos, hay que etiquetarlos siempre con la fecha de elaboración.
  • Las conservas hay que guardarlas en un lugar sin luz, fresco y ventilado.
  • Las conservas caseras se deben consumir antes de un año.


Pimientos asados

Los pimientos asados rojos son una delica que se puede envasar durante el verano para disfrutar todo el año.

Para embotar pimientos rojos necesitaremos varios dientes de ajo y aceite de oliva, siempre es mejor que sea virgen extra. Es mejor conservarlos en tarros de cristal, haciendo el vacío como hemos enseñado en este artículo. Es preciso hervir los botes y las tapas para esterilizarlos .

Los pimientos
Lo ideas para hacer conservas caseras de pimientos es asarlos en una parrilla a fuego lento, con leña de haya, si se puede elegir. Si no se dispone de un asador, el horno será igualmente útil.  Hay que asarlos hasta que estén con la piel casi negra. Entonces se retiran y se dejan reposar 10 minutos. Si los tapamos con un trapo, la piel “sudará” un poco y se pondrán más blandos y sabrosos. A continuación, separar la piel y las pepitas con mucho cuidado, pues es fácil que se rompan. Podemos conservarlos enteros o a tiras, según el uso que les vayamos a dar después.

La conserva

A la hora de introducirlos en los tarros de cristal, hay que empujarlos un poco para que no queden burbujas de aire entre los pimientos.  Cubriremos los pimientos con el jugo que han dejado en su cocción, añadiendo ajo y aceite de oliva virgen. Dejaremos un centímetro sin llenar. Calentaremos las tapas para que dilaten bien y podamos cerrar los botes haciendo el vacío. A continuación, los coceremos al baño maría durante 10 minutos. No prolongar demasiado la cocción porque los mimientos quedarían demasiado blandos.

Una vez pasado este tiempo, tendremos que sacar los botes y colocarlos boca abajo para que enfríen. Almacenar después en un lugar que no tenga luz ni demasiada humedad. Acordaros de etiquetarlos con la fecha de envasado.  No se recomienda su consumo pasado un año desde la fechade envase.

Mermelada de mora

Moras silvestresFinales de agosto es la época perfecta para recoger las moras. Las zarzamoras nos ofrecen sus frutos silvestres con los que vamos a aprender hacer una de las mermeladas caseras más exquisitas. Los paseos por zonas cercanas a un río nos brindan la ocasión para recolectarlas. Es un buen entretenimiento (pero ojo con los pinchazos). Es importante que las moras estén en su punto máximo de maduración, pero sin dejar que se pasen. Es preferible descartar las moras que todavía no están suficientemente maduras.


Cómo hacer la mermelada
La preparación no es muy diferente a la del resto de mermeladas. Se lavan las moras, cuidando de que no se haya quedado algún rabito. Se dejan escurrir y se ponen en un recipiente hondo con un poco de agua, la justa para que se puedan cocer. Cuando el agua empieza a hervir, se dejan unos dos o tres minutos.

Extrayendo la pulpa de las morasA continuación se pasan por el pasapuré para triturar y eliminar los huesos y la piel. Hay que vigilar que no nos quedemos sin pulpa al hacer esto, el filtro del pasapuré no puede ser muy fino, pero tampoco muy grueso porque pasarían muchas pepitas. Después ponemos la pulpa en el mismo recipiente que hemos utilizado y añadimos el azúcar (aproximadamente 600 gramos por kilo de fruta). Removemos lentamente con una cuchara de palo hasta que la mezcla espese, lo que puede tardar bastante. Para saber si ya es hora de retirar la mermelada del fuego, es útil poner una pequeña cantidad en un plato y dejarla enfriar.

Conserva de mermelada de mora
Una vez tengamos la mermelada de mora suficientemente espesa, la introducimos en los tarros de cristal, llenándolos hasta el borde para que no quede aire que nos pueda estropear la primera capa de mermelada. Los cerramos con cuidado e introducimos a cocer al baño maría durante 5-10 minutos. Cuando se enfríen, tendremos una deliciosa conserva casera de mermelada de mora.

Para disfrutarla no os vamos a dar instrucciones, sólo algún consejo: que la probéis mezclada con yogur natural o con helado de nata. Os chuparéis los dedos.