Dulce de membrillo

Esta receta de dulce de membrillo se hace con membrillos “hembra”, que son más grandes y carnosos que los “machos”, los que se usan para perfumar armarios de ropa. Para hacer dulce de membrillo, primero se limpian con un paño para quitar la pelusa de la piel. Se parten en cuartos, se retira el corazón con un cuchillo y se van poniendo los trozos en un puchero de agua fría, para que no se estropeen mucho mientras se cortan el resto.  Ponemos a cocer el puchero, a fuego vivo, para que la fruta no pierda el color natural. Para saber si está bien cocida, apretaremos los membrillos con el dedo y si se hunde en la carne de la fruta sin resistencia, está lista. Cuidado de no quemaros. Sacaremos los trozos con una espumadera y los colocaremos sobre un paño para que se vayan enfriando, pero con cuidado de que no se enfríen demasiado. Los rallaremos o los pasaremos por una picadora hasta hacer una pasta homogénea. Entonces los pesaremos y prepararemos una cantidad de azúcar equivalente al peso de los membrillos cocidos. Calentar el azúcar hasta conseguir una textura “de punto de hebra”, casi líquida. Una vez en punto el azúcar, se saca del fuego y con un cucharón le daremos vueltas hasta que pierda transparencia, pero vigilando que no se forme pasta. Mezclaremos entonces el azúcar con la pasta de membrillo y lo pondremos a cocer de nuevo, pero a fuego lento, removiendo con un cucharón. Procuraremos no dejar hervir la pasta. La retiraremos del fuego pasados cuatro o cinco minutos, pero seguiremos dándole vueltas hasta que se enfríe y tome consistencia. Cuando el dulce de membrillo esté más o menos a la temperatura de la mano, se pone en los moldes, que previamente habremos untado de manteca o mantequilla para que se suelte cuando separemos el dulce del molde.

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Mermelada de mora

Moras silvestresFinales de agosto es la época perfecta para recoger las moras. Las zarzamoras nos ofrecen sus frutos silvestres con los que vamos a aprender hacer una de las mermeladas caseras más exquisitas. Los paseos por zonas cercanas a un río nos brindan la ocasión para recolectarlas. Es un buen entretenimiento (pero ojo con los pinchazos). Es importante que las moras estén en su punto máximo de maduración, pero sin dejar que se pasen. Es preferible descartar las moras que todavía no están suficientemente maduras.


Cómo hacer la mermelada
La preparación no es muy diferente a la del resto de mermeladas. Se lavan las moras, cuidando de que no se haya quedado algún rabito. Se dejan escurrir y se ponen en un recipiente hondo con un poco de agua, la justa para que se puedan cocer. Cuando el agua empieza a hervir, se dejan unos dos o tres minutos.

Extrayendo la pulpa de las morasA continuación se pasan por el pasapuré para triturar y eliminar los huesos y la piel. Hay que vigilar que no nos quedemos sin pulpa al hacer esto, el filtro del pasapuré no puede ser muy fino, pero tampoco muy grueso porque pasarían muchas pepitas. Después ponemos la pulpa en el mismo recipiente que hemos utilizado y añadimos el azúcar (aproximadamente 600 gramos por kilo de fruta). Removemos lentamente con una cuchara de palo hasta que la mezcla espese, lo que puede tardar bastante. Para saber si ya es hora de retirar la mermelada del fuego, es útil poner una pequeña cantidad en un plato y dejarla enfriar.

Conserva de mermelada de mora
Una vez tengamos la mermelada de mora suficientemente espesa, la introducimos en los tarros de cristal, llenándolos hasta el borde para que no quede aire que nos pueda estropear la primera capa de mermelada. Los cerramos con cuidado e introducimos a cocer al baño maría durante 5-10 minutos. Cuando se enfríen, tendremos una deliciosa conserva casera de mermelada de mora.

Para disfrutarla no os vamos a dar instrucciones, sólo algún consejo: que la probéis mezclada con yogur natural o con helado de nata. Os chuparéis los dedos.

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